Después de Jaipur el siguiente destino fue Agra, ciudad de Uttar Pradesh, que alberga la que quizás sea una de las visitas más maravillosas de la India, el Taj Mahal -pronunciado por ellos como Tach Majel-.
De hecho si no fuera por el Taj Mahal y por el fuerte Agra no tendría mucho sentido en la visita puesto que es una ciudad con pocos atractivos para el turista y poco recomendable para andar por la noche. No obstante, agra es una parada obligatoria ya que la belleza del Taj Mahal supera todas las expectativas.
Antes de entrar en el Taj Mahal hicimos una visita al fuerte de agra, un buen aperitivo antes del Taj Mahal puesto que desde muchos miradores se puede ver este increíble monumento. Nosotros visitamos el fuerte de agra y el Taj Mahal en el mismo día y la visita nos costó 2.020 rupias, que al cambio son alrededor de 30 euros.
Del fuerte cabe señalar que se trata de una de las fortalezas mongoles más importantes de la India. Presenta varios estilos o etapas bien diferenciadas, gracias a los colores rojo -de la piedra rojiza utilizada- y blanco, por los añadidos en mármol blanco realizados por el nieto del emperador. Inicialmente, el fuerte de agra era una estructura militar, sin embargo luego fue convertido en un palacio.
Y después del fuerte, el increíble Taj Mahal. Como una de las principales amenazas del Taj Mahal es la contaminación, nuestro conductor se ve obligado a dejar el coche en un parking a 500 metros del Taj Mahal para que nosotros cogiéramos después un vehículo eléctrico, no contaminante.
La entrada la hicimos por la puerta este, una de las menos concurridas -en temporada alta cerca de 30.000 personas visitan el Taj Mahal cada día-. Y tras pasar la puerta, con un control bastante exhaustivo pudimos contemplar esta maravilla. Describir este monumento es muy difícil, pero lo que si tenemos claro es que desde una vista alejada su simetría y la blancura del mármol le hacen inigualable.
El Taj Mahal es un monumento construido por amor... Fue encargado en 1631 por el emperador Sha Yahan cuando murió su esposa Mumtaz Mahal en el parto de su décimo cuarto hijo. Por ello, el nombre original del monumento era Mumtaz Taj Mahal. Sin embargo, como para ellos era muy difícil pronunciarlo finalmente el nombre se acortó y se le llamó Taj Mahal. Para el emperador la muerte de su esposa fue tan traumática que empleó a 20.000 personas para construir el Taj Mahal y enterrarla allí.
En su construcción se emplearon cerca de 30 años. Y justo tras acabarlo el emperador fue derrocado por su propio hijo y encerrado en el fuerte de Agra. Cerca de 10 años después, el emperador murió y fue enterrado también en el Taj Mahal. De ahí que nada más entrar en el Taj Mahal uno se encuentre con un hueco que da a las tumbas originales de Mumtaz Mahal y del emperador Sha Yahan. Más adelante, justo debajo de la cúpula aparecen otras dos tumbas en superficie que son copias de las originales de Mumtaz Mahal y Sha Yahan.
Precisamente, estas tumbas rompen con una de las características más importantes del Taj Mahal, su simetría. Y es que todo el Taj Mahal es un ejercicio perfecto de simetría, que llega a su punto más alto en los cuatro minaretes de los extremos de 40 metros de alto, que se construyeron únicamente como elementos decorativos. Por último merece la pena mirar con detenimiento las piedras semipreciosas incrustadas en el mármol blanco.
Hablamos por ejemplo del lapislázuli de Afganistán, Azul, Jade, verde de china,Cornalina, marrón de india, jaspe, rojo, de india, malaquita, verde, y agata, ambas de africa, o el onix negro. Por último, el remate de la cúpula en bronce de diez metros de alto y con la media luna, el símbolo musulmán, rematan esta maravilla arquitectónica. |