Llegamos a la Ciudad Rosa por excelencia y capital de Rajastán, Jaipur. Fundada por Jai Singh a quien debe su nombre. Singh significa tigre en hindi y así se denomina también en Rajastán a la casta de los guerreros. Con la decadencia del Imperio Mogol, Jai Singh construyó el espectacular fuerte de Amber, el mejor ejemplo de fortaleza Rajastaní.
Tiene todo un sinfín de estilos arquitectónicos: hindú, mogol, musulmán… Antes de nada, pasamos por el Palacio de los Vientos, símbolo de la ciudad y también llamado Hawa Mahal, cuya estructura original de piedra arenisca en color rosa con balcones la convierten en una auténtica delicia para la vista.
Cuenta con 953 ventanas y fue contruido por Pratap Singh con el fin de convertirse en una cubierta real para las mujeres de palacio y desde donde podían ellas observar todo sin ser vistas. Hasta ese punto que a hasta hoy se esconden las mujeres tras los velos.
Después de esta pausa en este palacio, ejemplo del arte rajputa, nos encantó la fantástica experiencia. Un recorrido en elefante por Jaipur hasta llegar al Palacio de la Ciudad. Nuestro guía nos guió por todos los recovecos del entorno, patios, jardines, y otros edificios y estancias de la vida cotidiana en este lugar donde han vivido distintas generaciones de gentes rajastaníes y mogoles.
Vimos la Chandra Mahal o la residencia del Maharaja (a la que no pasamos ya que está cerrada a las visitas), el Palacio de Bienvenida o Mubarak Mahal donde se recibía a los dignatarios extranjeros erigido por el maharajá Sawai Mansingh II. Este combina la arquitectura islámica, rajputa y europea, el museo del maharajá Swai Mansingh II con una enorme colección de vestimenta regia, suntuosos chales, pashminas… y es que el maharajá Sawai medía nada menos que dos metros de alto y pesaba 250 kilos además de tener 108 esposas. ¡Increíble en todos los sentidos!
Después, vimos unos patios preciosos llenos de canales y vegetación y realizados en mármol como el Pitam Niwas Chowk con cuatro puertas que representaban las cuatro estaciones del año. Y qué decir del Diwan-i-Khas con una galería de suelos de mármol y enormes recipientes de plata (1,6 m) – muchos aseguran que se trata de los objetos de plata más grandes del mundo- donde el maharajá llevaba agua sagrada del Ganges.
Tras hacer un pequeño descanso, fuimos a ver los alrededores del Jantar Mantar, el más grande observatorio de los cinco construidos por Jai Singh I en distintas partes de la ciudad. Luego nos fuimos de shopping para comprar algunos recuerdos típicos de aquí: camisetas con elefantes o con la palabra “Om”, algún anillo o pieza en plata, ropa con colores, adornos hindúes… y la verdad es que nos lo pasamos genial. Fue un día supercompleto. Mañana toca madrugar un poquito más. Nos dirigimos hacia a Agra para ver una de las siete maravillas del mundo: el Taj Mahal. Os lo contamos ¡en vivo!
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