Nos fuimos rumbo al sur de Japón,
después de dejar con nostalgia la ciudad de Hiroshima. Visitamos
los famosísimos onsen o baños termales del paraíso
japonés de los mismos, la zona de Oita-Ken, y en concreto,
Beppu, un pequeño pueblecito que cuenta con los mejores
onsen del mundo. Nos alojamos en un ryokan regentado por
una familia encantadora llamado Nogami
Honkan.
Cual fue nuestra sorpresa que, en cuanto
entramos en nuestra habitacion, teníamos preparados en la
mesita unos dulces con te verde genmai con sabor a cereales. Insuperables!
Después de dejar los equipajes, nos
fuimos rumbo a los onsen que surgían de entre los bosques
de las volcánicas montañas de Oita. Era tan sólo
un aperitivo de lo que nos íbamos a encontrar. Ya desde el
autobús, vimos cómo cientos de fumarolas emanaban
de entre las montañas.
Probar un onsen es como una experiencia religiosa.
Al llegar, dejas todo en una taquilla y te despojas de todo, empezando
porque te tienes que quitarte toda la ropa y aprendes a ir por la
vida sin complejos cuando ves que no eres el único. Y es
que cuando nos quisimos dar cuenta estábamos sumergidos en
Hoyoland,
el mejor baño de barros del mundo. Allí, como en todos
los onsen es importante mantener la distancia, sobre todo entre
hombres y mujeres por lo que nos tenemos que separar.
Tanto en la zona de hombres como en la de
mujeres, todos pueden disfrutar de las propiedades de estos barros
que están a la temperatura que la tierra determina.
Es impresionante cuando metes la mano en
el fondo y luego sacas barro caliente con arenas, arcillas
y todo ello con olor a azufre... ¡Tienes la sensación
de que te estás bañando dentro de un volcán!
Y es que es así, solo que su temperatura es beneficiosa y
adecuada para el cuerpo humano, a diferencia de otras fuentes termales
como Jigoku, en las que no podías sumergirte porque estaban
a temperaturas superiores a los 100 grados.
Pues bien, lo cierto es que cada barro de
los onsen y cada temperatura es adecuada para aliviar o curar dolencias
físicas o psíquicas. Los de temperaturas más
altas con barros blancos son perfectos para equlibrar transtornos
psicosomáticos: el insomnio, nervios, dolores de cabeza...
Los barros más blanditos y espesos a temperatura media te
dejan una piel impoluta y libre de impurezas. Y aquellos a temperatura
más alta con arenillas calientes son los más eficaces
para aliviar los problemas de espalda y otros transtornos musculares.
¡Cómo nos dejaron! Volvimos al ryokan muy relajados!
Y allí por la noche tomamos un baño aromático
en su ofuro. Los japoneses aconsejan tomar un onsen tres veces al
día... ¡Imaginaros cómo se nos quedó
el cuerpo con tal explosión de sensaciones fuertes...! Impresionante.
Al día siguiente nos fuimos de excursión
a la ciudad de los samurais y de los budas con más
de 1.300 años de antigüedad: Usuki. Apartada
de los lugares turísticos esta sencilla ciudad es un auténtico
santuario en medio de la selva y junto al mar. Allí pudimos
contemplar atónitos, las soberbias 59 esculturas de buda
y entre ellas... Dainichi, considerada la mayor estatua de buda
en piedra de todo Japón.
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