Lo que inicialmente iba a ser una parada
únicamente para dormir, al final acabó siendo una
ligera toma de contacto con la ciudad de Osaka.
Lo primero que llama la atención
de esta urbe es su tamaño. De hecho, con sus cerca de 2,5
millones de habitantes es otra de las grandes ciudades de Japón.
De ahí que para moverse por Osaka
el mejor medio de transporte sea de nuevo el metro, un suburbano
compuesto por nueve líneas municipales y otras tantas privadas.
Osaka tiene dos grandes áreas. La
primera es la llamada Kita, repleta de oficinas y con un curioso
y futurista edificio en Umeda.
La segunda gran área es la bautizada
como Minami. Nosotros elegimos esta última para dormir y
escogimos el hotel Confort Osaka un establecimiento céntrico
aunque de habitaciones minúsculas.
No obstante, este hotel estaba sólo
a unos pasos de uno de los lugares más interesantes de Osaka,
la galería Shinsaibashi-suji.
Esta increíble e interminable galería
de tiendas aunaba el bullicio de los miles de japoneses que allí
se encontraban con las decenas de trabajadoras de las tiendas que
daban la bienvenida al grito de Irasshaimase (bienvenido).
El lado más futurista de la ciudad
se puede contemplar en Dotombori, donde miles de luces de neones
hacen que viajemos en el tiempo y nos traslademos a una ciudad del
futuro. Osaka será también un buen destino para los
más juerguistas, ya que en esta ciudad -sin llegar a ser
como Tokio que nunca duerme- presenta una oferta de ocio increíble.
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