Esta localidad de cerca de 100.000 habitantes es una parada ideal para refrescarse del calor húmedo y sofocante de Kioto. Situada en el área central de Honshu, Takayama es un lugar situado a los pies de los Alpes japoneses.
Para llegar a Takayama cogimos un shinkansen llamado Hikari hasta Nagoya. Y una vez en Nagoya, tomamos el regional Hida hasta Takayama. Allí nos alojamos en el Best Western de Takayama, un hotel cómodo -está a dos minutos de la estación- y muy confortable.
Como se trata de una localidad montañosa, Takayama es un lugar expléndido para degustar la verdura local. Y para hacerlo, entramos en un vegetariano llamado Myogaya, donde una encantadora señora e deshizo en atenciones con nosotros... Aunque eso sí, todo por señas.
Una vez recuperados nos decidimos a recorrer el pueblo. Y para ello comenzamos con lo que ellos llaman Old private houses, un enorme conjunto de casa japonesas, todas ellas de madera y en un excelente estado de conservación. Una visita por estas calles es como si te trasladasen en el tiempo varios centenares de años atrás.
Tras una rápida visita a los templos situados a los pies de las montañas fuimos a reponer fuerzas a Origin, una típica izakaya -como un bar o pub nuestro- donde pudimos probar el tofu fritu o la ternera de Hida, aunque cruda.
Mención especial merecen los mercados matinales de Jinya-mae y Miya-gawa, lugares donde los agricultores de la zona acuden todas las mañanas -de 6 a 12 de la mañana- para vender las verduras y hortalizas recién recogidas.
Otra visita curiosa fue Hida-no-Sato, un museo al aire libre con docenas de casas tradicionales japonesas. Tras Takayama continuamos nuestro viaje hacia Osaka. |