Hicimos el viaje a Japón tomando como punto de partida Tokio. Allí nos alojamos en el barrio de Shinjuku, muy bien comunicado y con multitud de servicios. Lo primero que llama la atención de esta ciudad es lo grande que es. Por ejemplo caben señalar sus 12 millones de habitantes o sus casi 20 líneas de metro... Además cada uno de los barrios de Tokio son pequeñas ciudades. Zonas como Shinjuku, Ginza, Asakusa, Akihabara... todos ellas cuentan con multitud de rascacielos, cientos de comercios y miles de restaurantes.
Una vez instalados en el hotel -nos alojamos en el Shinjuku New City- nos dirigimos a explorar Tokio. Por delante teníamos tres días para inentar ver todo esta megalópolis. Lo primero que visitamos fueron las oficinas del Gobierno Metropolitano, un increíble rascacielos con dos torres gemelas.
Allí, además de la oficina de información y turismo, existe la posibilidad de subir a los miradores de las plantas 45 en la torres norte y sur donde se tiene una magnífica vista de toda la ciudad de Tokio.
Uno de los rascacielos que mejor se ve desde este mirador es el Shinjuku Park Tower, tres torres de 225 metros de altura.Uno de los barrios de Tokio con más glamour es Ginza. Esta zona cuenta con la majestuosidad de los rascacielos, la ostentación de las tiendas más prestigiosas y los japoneses más chic.
Entre los numerosos neones y las enormes avenidas emergen tiendas de Dior, Shiseido, Armani pero también Ginza cuenta con un Zara y próximamente con un HM. Igual de llamativo aunque en otro contexto es la lonja o el mercado de Tsukiji. Aquí es donde llega todo el pescado que se va a consumir en tokio. Aunque para ver como es el mecanismo de la subasta del pescado hay que madrugar mucho, uno puede intuir el ritmo frenético de Tsukiji durante todo el día y además es una excusa perfecta para comer sushi en algún restaurante cercano a la lonja.
Y como ciudad de contrastes, Tokio también ofrece lugares más relajantes como el santuario de Yushima Tenmangu o el parque Onshi, ambos en el distrito de Ueno.
Otra de las visitas obligadas es el Palacio Imperial, residencia actual del emperador. Este lugar está cerrado al público salvo dos días al año: el 2 de enero y el 23 de diciembre, cumpleaños del emperador.
Tras una parada para comer un plato de soba -fideos de trigo aderezados con carne o pescado- llegamos a la torre de Tokio. Contruida en 1958 a semejanza de la torre Eiffel de París, este lugar es un espléndido mirador de la ciudad en el que se puede ver desde Shinjuku y hasta Odaiba, la bahía de Tokio.
Otra de las paradas que merecen la pena es el barrio de Asakusa. Allí convergen maravillas como el templo de Senso-ji -que data del año 628 y es el más antiguo de Tokio- con un enorme mercadillo de recuerdos y objetos tradicionales.
Una vez más los contrastes emergen en barrios como Akihabara, meca para cualquier amante de la tecnología... En esta zona que ellos denominan como 'Electric Town' confluyen un sinfín de tiendas con las últimas innovaciones tecnológicas. Aunque el precio de la informática ha bajado mucho en Europa, Akihabara continuando siendo un buen lugar para hacerse con una videocámara o una cámara de fotos, sin olvidarse de otras posibles compras como relojes.
Pero si lo que se busca es estar a la última en moda o simplemente observar las últimas tendencias e incluso ver a los japoneses en su salsa lo mejor es recorrer la calle Takahashi street en Shibuya... sin duda un broche de oro para conocer Tokio. |